En Melbourne, Australia, el proyecto Algae Tower, desarrollado por UAU Studio, ha sido concebido para una torre de oficinas que busca innovar al sustituir los sistemas convencionales de sombreado por una biofachada inspirada en las copas de los árboles. Esta biofachada incorpora microalgas cultivadas dentro de fotobiorreactores transparentes que no solo absorben dióxido de carbono, sino que también proporcionan sombra y generan energía renovable a través de la fotosíntesis. “La fachada reacciona a las estaciones del año y a las variaciones diarias de la radiación solar, exactamente igual que lo hace la copa de un árbol”, según UAU Studio. Algae Tower se destaca por su capacidad de adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes a lo largo del año, a diferencia de las fachadas estáticas convencionales. Durante el verano, la fachada se vuelve más densa debido al acelerado crecimiento de las microalgas por la mayor radiación solar. Esto ayuda a bloquear el exceso de calor, reducir la necesidad de aire acondicionado y aumentar la producción de biomasa para biocombustibles. Por otro lado, en invierno, el sistema se vuelve más transparente para permitir el ingreso de luz solar y aprovechar el calentamiento natural del edificio, mejorando así su eficiencia energética. Este proyecto representa una nueva visión arquitectónica al explorar cómo los sistemas biológicos pueden convertirse en componentes activos de la arquitectura y no solo en elementos decorativos. Al integrar la tecnología de fotobiorreactores directamente en la envolvente del edificio, Algae Tower busca disminuir las emisiones de carbono, producir energía renovable y optimizar el desempeño térmico de la construcción. Aunque todavía es un concepto en desarrollo, Algae Tower plantea la posibilidad de rascacielos capaces de funcionar como ecosistemas vivos que reaccionan dinámicamente a su entorno. Para más detalles sobre este innovador proyecto, puedes visitar aquí. Fuente: Publimetro
Un grupo de investigadores de Hawái ha desarrollado una innovadora solución para abordar dos de los principales desafíos ambientales que enfrenta el estado: la acumulación de residuos plásticos y la saturación de los vertederos. Su propuesta consiste en integrar redes de pesca abandonadas y plásticos reciclados de uso doméstico en la fabricación de asfalto. Las primeras pruebas realizadas indican que estas carreteras no liberan más microplásticos que el pavimento convencional, lo que representa una oportunidad para una solución sostenible que permita reutilizar estos desechos. CARRETERAS MÁS SOSTENIBLES Dada la ubicación insular de Hawái, el reciclaje de residuos representa un desafío significativo, ya que el transporte de basura fuera del archipiélago resulta costoso. Además, las redes de pesca abandonadas constituyen la principal fuente de desechos marinos que llegan a las costas hawaianas. Por esta razón, investigadores del Center for Marine Debris Research, en colaboración con el Departamento de Transporte de Hawái, han explorado la posibilidad de sustituir parte de los polímeros vírgenes utilizados en el asfalto por polietileno de alta densidad (HDPE) recuperado de redes de pesca y residuos plásticos domésticos. Desde 2020, la mayoría de las carreteras del estado ya utiliza asfalto modificado con polímeros para mejorar su resistencia y durabilidad. “Al reutilizar los residuos plásticos que ya están en Hawái, podemos reducir los impactos ambientales y económicos asociados con transportar esos plásticos fuera de las islas, incinerarlos o depositarlos en los vertederos sanitarios”, afirmó Jeremy Axworthy, investigador del Center for Marine Debris Research de la Hawaiʻi Pacific University. ¿LIBERAN MÁS MICROPLÁSTICOS LAS CARRETERAS CON PLÁSTICO RECICLADO? Para responder a esta pregunta, los científicos pavimentaron distintos tramos de una calle residencial en Oahu con tres mezclas de asfalto: una convencional, otra con plástico reciclado procedente de residuos domésticos y una tercera elaborada con redes de pesca recuperadas. Once meses después, analizaron el polvo acumulado sobre la superficie mediante técnicas avanzadas de laboratorio. Los resultados demostraron que los pavimentos con plástico reciclado no liberaron más polímeros que el asfalto tradicional. De hecho, el desgaste de los neumáticos generó una cantidad significativamente mayor de partículas en comparación con el plástico incorporado en el pavimento. Aunque es necesario evaluar el rendimiento a largo plazo de estas carreteras, los investigadores consideran que esta tecnología podría ser clave para reducir tanto la basura marina como los residuos enviados a vertederos sanitarios. Este proyecto también destaca cómo materiales considerados desechos pueden tener una segunda vida útil en infraestructuras esenciales, siempre y cuando se garantice su seguridad y su impacto ambiental positivo. Fuente: Publimetro
El crecimiento de los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial (IA) podría disparar el consumo de electricidad, agua y suelo durante los próximos años, con impactos que afectarían a miles de millones de personas en todo el mundo. Así lo señala un informe de científicos de la Universidad de las Naciones Unidas advierte. Al respecto, los investigadores señalan que la huella ambiental de la IA suele medirse únicamente en términos de emisiones de carbono, pero esto ofrece una visión incompleta. Cada kilovatio-hora utilizado para entrenar o ejecutar modelos de IA también implica consumo de agua para refrigeración y generación eléctrica, así como uso de suelo para infraestructura y cadenas de suministro. IMPACTO AMBIENTAL Según el informe, reducir las emisiones no siempre significa disminuir otros impactos ambientales, ya que algunas fuentes energéticas pueden requerir mucha más agua o territorio. Las proyecciones indican que para 2030 los centros de datos consumirán alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad al año, casi el triple de lo que utilizan actualmente países como Pakistán, Bangladés y Nigeria en conjunto. Además, su huella hídrica alcanzaría 9,3 billones de litros de agua, equivalente a las necesidades domésticas básicas anuales de 1.300 millones de personas en África subsahariana. La superficie de tierra asociada a esta infraestructura superaría los 14.500 kilómetros cuadrados. COSTO El informe destaca que el mayor gasto energético ya no proviene del entrenamiento de modelos, sino de su uso diario. Entre el 80 % y el 90 % de la energía asociada a la IA se destina a la llamada “inferencia”. Es decir, a responder consultas de los usuarios. “El sistema global que desarrolla la inteligencia artificial también debe regularla de manera sostenible y justa”, según Tshilidzi Marwala, rector de la Universidad de las Naciones Unidas y subsecretario general de las Naciones Unidas. Los expertos estiman que ChatGPT procesa alrededor de 2.500 millones de solicitudes al día, mientras que tareas como la generación de imágenes y videos consumen cantidades de energía muy superiores a las de aplicaciones más simples. Los autores advierten que, sin regulaciones y criterios de sostenibilidad, la creciente demanda de estos servicios podría multiplicar aún más su impacto ambiental. Fuente: Publimetro
En un avance significativo en el campo de la química y la sostenibilidad, un grupo de investigadores ha logrado desarrollar un método innovador para convertir el metano, el componente más simple y abundante del gas natural, en compuestos químicos complejos utilizados en productos farmacéuticos y otros productos de alto valor. Este avance desafía las creencias arraigadas sobre la baja reactividad del metano y abre nuevas posibilidades para una economía química más circular, que busca aprovechar de manera más eficiente los recursos naturales de nuestro planeta. REIMAGINANDO EL USO DEL GAS NATURAL Durante mucho tiempo, el metano ha sido valorado principalmente como combustible para generar calor y energía. Sin embargo, su combustión contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero, lo que agrava el cambio climático. Hasta ahora, transformar el metano en sustancias químicas útiles ha sido un desafío considerable debido a sus fuertes enlaces moleculares que lo hacen poco reactivo. Un equipo liderado por Martín Fañanás en el Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) ha logrado superar este desafío mediante la creación de un catalizador a base de hierro que activa el metano con luz visible. Al hacerlo, pueden unir fragmentos moleculares funcionales que actúan como mangos químicos para construir estructuras más complejas. UN CATALIZADOR INNOVADOR La clave de este avance radica en un catalizador supramolecular cuidadosamente diseñado, construido alrededor de un centro de hierro estabilizado en un entorno químico único. Este catalizador maneja los intermediarios reactivos para permitir la modificación selectiva del metano y otras moléculas similares sin generar subproductos no deseados. Sorprendentemente, los investigadores lograron sintetizar dimestrol (un compuesto bioactivo utilizado en terapia hormonal) directamente a partir del metano en una sola secuencia, demostrando así el potencial práctico de este enfoque para crear fármacos a partir de materias primas simples. HACIA UNA ECONOMÍA QUÍMICA MÁS SOSTENIBLE Más allá de su relevancia científica, este método ofrece ventajas ambientales significativas. El hierro es un elemento abundante, económico y mucho menos tóxico que los metales raros comúnmente utilizados en procesos catalíticos avanzados. Las reacciones se llevan a cabo en condiciones relativamente suaves y se alimentan con luz LED, lo que reduce tanto el consumo energético como el impacto ambiental. Al convertir el metano en intermedios químicos versátiles en lugar de quemarlo como combustible, los investigadores están sentando las bases para un enfoque más sostenible y circular en la fabricación de productos químicos y medicamentos a partir de materias primas derivadas de combustibles fósiles. La clave de este avance radica en el diseño de un catalizador basado en un anión tetracloroferrato estabilizado por cationes colidinio, concluye Martín Fañanás, investigador del Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) de la Universidad de Santiago de Compostela. Fuente: Publimetro
Durante la Semana de la Moda de Milán, la reconocida marca Diesel presentó su desfile Otoño/Invierno 2026 con un enfoque innovador. En esta ocasión, la pasarela se transformó en un escenario único que incorporó más de 50.000 accesorios reutilizados, inflables y recuerdos históricos de la marca fundada en 1978. En lugar de seguir el formato tradicional, el espacio se convirtió en una amplia sala abierta donde se dispusieron diversos objetos, desde figuras de juguete hasta coches y carteles, bajo intensas luces blancas. Esta instalación visual funcionaba como un archivo que contaba la historia de Diesel mientras los modelos desfilaban entre los objetos. El director creativo Glenn Martens buscaba crear un entorno inmersivo que combinara diseño, memoria y reutilización. Mediante la incorporación de antiguos accesorios, juguetes y elementos cotidianos de la marca, Diesel logró transformar el espacio en un paisaje de recuerdos que reflejaban su cultura e identidad. La disposición aleatoria de los objetos generaba una sensación de descubrimiento, invitando a los espectadores a conectar sus propios recuerdos con la ecléctica exhibición. Más que un simple espectáculo, esta instalación resaltó el compromiso de Diesel con el upcycling y la creatividad sostenible al dar nueva vida a elementos olvidados en proyectos anteriores. El diseño visual del desfile reflejaba la idea de despertar en un lugar desconocido después de una noche salvaje, capturando el enfoque lúdico y el estilo irreverente característicos de Diesel. Glenn Martens expresó: “Esta colección trata sobre despertarse en un lugar sin tener ni idea de lo que pasó la noche anterior, y ser la persona más gloriosa del mundo. Son prendas únicas para una vida exitosa, la esencia de Diesel”. Aquí puedes ver un video del desfile para sumergirte en esta experiencia artística única. Fuente: Publimetro
En Melbourne, Australia, el proyecto Algae Tower, desarrollado por UAU Studio, ha sido concebido para una torre de oficinas que busca innovar al sustituir los sistemas convencionales de sombreado por una biofachada inspirada en las copas de los árboles. Esta biofachada incorpora microalgas cultivadas dentro de fotobiorreactores transparentes que no solo absorben dióxido de carbono, sino que también proporcionan sombra y generan energía renovable a través de la fotosíntesis. “La fachada reacciona a las estaciones del año y a las variaciones diarias de la radiación solar, exactamente igual que lo hace la copa de un árbol”, según UAU Studio. Algae Tower se destaca por su capacidad de adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes a lo largo del año, a diferencia de las fachadas estáticas convencionales. Durante el verano, la fachada se vuelve más densa debido al acelerado crecimiento de las microalgas por la mayor radiación solar. Esto ayuda a bloquear el exceso de calor, reducir la necesidad de aire acondicionado y aumentar la producción de biomasa para biocombustibles. Por otro lado, en invierno, el sistema se vuelve más transparente para permitir el ingreso de luz solar y aprovechar el calentamiento natural del edificio, mejorando así su eficiencia energética. Este proyecto representa una nueva visión arquitectónica al explorar cómo los sistemas biológicos pueden convertirse en componentes activos de la arquitectura y no solo en elementos decorativos. Al integrar la tecnología de fotobiorreactores directamente en la envolvente del edificio, Algae Tower busca disminuir las emisiones de carbono, producir energía renovable y optimizar el desempeño térmico de la construcción. Aunque todavía es un concepto en desarrollo, Algae Tower plantea la posibilidad de rascacielos capaces de funcionar como ecosistemas vivos que reaccionan dinámicamente a su entorno. Para más detalles sobre este innovador proyecto, puedes visitar aquí. Fuente: Publimetro
Un grupo de investigadores de Hawái ha desarrollado una innovadora solución para abordar dos de los principales desafíos ambientales que enfrenta el estado: la acumulación de residuos plásticos y la saturación de los vertederos. Su propuesta consiste en integrar redes de pesca abandonadas y plásticos reciclados de uso doméstico en la fabricación de asfalto. Las primeras pruebas realizadas indican que estas carreteras no liberan más microplásticos que el pavimento convencional, lo que representa una oportunidad para una solución sostenible que permita reutilizar estos desechos. CARRETERAS MÁS SOSTENIBLES Dada la ubicación insular de Hawái, el reciclaje de residuos representa un desafío significativo, ya que el transporte de basura fuera del archipiélago resulta costoso. Además, las redes de pesca abandonadas constituyen la principal fuente de desechos marinos que llegan a las costas hawaianas. Por esta razón, investigadores del Center for Marine Debris Research, en colaboración con el Departamento de Transporte de Hawái, han explorado la posibilidad de sustituir parte de los polímeros vírgenes utilizados en el asfalto por polietileno de alta densidad (HDPE) recuperado de redes de pesca y residuos plásticos domésticos. Desde 2020, la mayoría de las carreteras del estado ya utiliza asfalto modificado con polímeros para mejorar su resistencia y durabilidad. “Al reutilizar los residuos plásticos que ya están en Hawái, podemos reducir los impactos ambientales y económicos asociados con transportar esos plásticos fuera de las islas, incinerarlos o depositarlos en los vertederos sanitarios”, afirmó Jeremy Axworthy, investigador del Center for Marine Debris Research de la Hawaiʻi Pacific University. ¿LIBERAN MÁS MICROPLÁSTICOS LAS CARRETERAS CON PLÁSTICO RECICLADO? Para responder a esta pregunta, los científicos pavimentaron distintos tramos de una calle residencial en Oahu con tres mezclas de asfalto: una convencional, otra con plástico reciclado procedente de residuos domésticos y una tercera elaborada con redes de pesca recuperadas. Once meses después, analizaron el polvo acumulado sobre la superficie mediante técnicas avanzadas de laboratorio. Los resultados demostraron que los pavimentos con plástico reciclado no liberaron más polímeros que el asfalto tradicional. De hecho, el desgaste de los neumáticos generó una cantidad significativamente mayor de partículas en comparación con el plástico incorporado en el pavimento. Aunque es necesario evaluar el rendimiento a largo plazo de estas carreteras, los investigadores consideran que esta tecnología podría ser clave para reducir tanto la basura marina como los residuos enviados a vertederos sanitarios. Este proyecto también destaca cómo materiales considerados desechos pueden tener una segunda vida útil en infraestructuras esenciales, siempre y cuando se garantice su seguridad y su impacto ambiental positivo. Fuente: Publimetro
El crecimiento de los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial (IA) podría disparar el consumo de electricidad, agua y suelo durante los próximos años, con impactos que afectarían a miles de millones de personas en todo el mundo. Así lo señala un informe de científicos de la Universidad de las Naciones Unidas advierte. Al respecto, los investigadores señalan que la huella ambiental de la IA suele medirse únicamente en términos de emisiones de carbono, pero esto ofrece una visión incompleta. Cada kilovatio-hora utilizado para entrenar o ejecutar modelos de IA también implica consumo de agua para refrigeración y generación eléctrica, así como uso de suelo para infraestructura y cadenas de suministro. IMPACTO AMBIENTAL Según el informe, reducir las emisiones no siempre significa disminuir otros impactos ambientales, ya que algunas fuentes energéticas pueden requerir mucha más agua o territorio. Las proyecciones indican que para 2030 los centros de datos consumirán alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad al año, casi el triple de lo que utilizan actualmente países como Pakistán, Bangladés y Nigeria en conjunto. Además, su huella hídrica alcanzaría 9,3 billones de litros de agua, equivalente a las necesidades domésticas básicas anuales de 1.300 millones de personas en África subsahariana. La superficie de tierra asociada a esta infraestructura superaría los 14.500 kilómetros cuadrados. COSTO El informe destaca que el mayor gasto energético ya no proviene del entrenamiento de modelos, sino de su uso diario. Entre el 80 % y el 90 % de la energía asociada a la IA se destina a la llamada “inferencia”. Es decir, a responder consultas de los usuarios. “El sistema global que desarrolla la inteligencia artificial también debe regularla de manera sostenible y justa”, según Tshilidzi Marwala, rector de la Universidad de las Naciones Unidas y subsecretario general de las Naciones Unidas. Los expertos estiman que ChatGPT procesa alrededor de 2.500 millones de solicitudes al día, mientras que tareas como la generación de imágenes y videos consumen cantidades de energía muy superiores a las de aplicaciones más simples. Los autores advierten que, sin regulaciones y criterios de sostenibilidad, la creciente demanda de estos servicios podría multiplicar aún más su impacto ambiental. Fuente: Publimetro
En un avance significativo en el campo de la química y la sostenibilidad, un grupo de investigadores ha logrado desarrollar un método innovador para convertir el metano, el componente más simple y abundante del gas natural, en compuestos químicos complejos utilizados en productos farmacéuticos y otros productos de alto valor. Este avance desafía las creencias arraigadas sobre la baja reactividad del metano y abre nuevas posibilidades para una economía química más circular, que busca aprovechar de manera más eficiente los recursos naturales de nuestro planeta. REIMAGINANDO EL USO DEL GAS NATURAL Durante mucho tiempo, el metano ha sido valorado principalmente como combustible para generar calor y energía. Sin embargo, su combustión contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero, lo que agrava el cambio climático. Hasta ahora, transformar el metano en sustancias químicas útiles ha sido un desafío considerable debido a sus fuertes enlaces moleculares que lo hacen poco reactivo. Un equipo liderado por Martín Fañanás en el Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) ha logrado superar este desafío mediante la creación de un catalizador a base de hierro que activa el metano con luz visible. Al hacerlo, pueden unir fragmentos moleculares funcionales que actúan como mangos químicos para construir estructuras más complejas. UN CATALIZADOR INNOVADOR La clave de este avance radica en un catalizador supramolecular cuidadosamente diseñado, construido alrededor de un centro de hierro estabilizado en un entorno químico único. Este catalizador maneja los intermediarios reactivos para permitir la modificación selectiva del metano y otras moléculas similares sin generar subproductos no deseados. Sorprendentemente, los investigadores lograron sintetizar dimestrol (un compuesto bioactivo utilizado en terapia hormonal) directamente a partir del metano en una sola secuencia, demostrando así el potencial práctico de este enfoque para crear fármacos a partir de materias primas simples. HACIA UNA ECONOMÍA QUÍMICA MÁS SOSTENIBLE Más allá de su relevancia científica, este método ofrece ventajas ambientales significativas. El hierro es un elemento abundante, económico y mucho menos tóxico que los metales raros comúnmente utilizados en procesos catalíticos avanzados. Las reacciones se llevan a cabo en condiciones relativamente suaves y se alimentan con luz LED, lo que reduce tanto el consumo energético como el impacto ambiental. Al convertir el metano en intermedios químicos versátiles en lugar de quemarlo como combustible, los investigadores están sentando las bases para un enfoque más sostenible y circular en la fabricación de productos químicos y medicamentos a partir de materias primas derivadas de combustibles fósiles. La clave de este avance radica en el diseño de un catalizador basado en un anión tetracloroferrato estabilizado por cationes colidinio, concluye Martín Fañanás, investigador del Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) de la Universidad de Santiago de Compostela. Fuente: Publimetro
Durante la Semana de la Moda de Milán, la reconocida marca Diesel presentó su desfile Otoño/Invierno 2026 con un enfoque innovador. En esta ocasión, la pasarela se transformó en un escenario único que incorporó más de 50.000 accesorios reutilizados, inflables y recuerdos históricos de la marca fundada en 1978. En lugar de seguir el formato tradicional, el espacio se convirtió en una amplia sala abierta donde se dispusieron diversos objetos, desde figuras de juguete hasta coches y carteles, bajo intensas luces blancas. Esta instalación visual funcionaba como un archivo que contaba la historia de Diesel mientras los modelos desfilaban entre los objetos. El director creativo Glenn Martens buscaba crear un entorno inmersivo que combinara diseño, memoria y reutilización. Mediante la incorporación de antiguos accesorios, juguetes y elementos cotidianos de la marca, Diesel logró transformar el espacio en un paisaje de recuerdos que reflejaban su cultura e identidad. La disposición aleatoria de los objetos generaba una sensación de descubrimiento, invitando a los espectadores a conectar sus propios recuerdos con la ecléctica exhibición. Más que un simple espectáculo, esta instalación resaltó el compromiso de Diesel con el upcycling y la creatividad sostenible al dar nueva vida a elementos olvidados en proyectos anteriores. El diseño visual del desfile reflejaba la idea de despertar en un lugar desconocido después de una noche salvaje, capturando el enfoque lúdico y el estilo irreverente característicos de Diesel. Glenn Martens expresó: “Esta colección trata sobre despertarse en un lugar sin tener ni idea de lo que pasó la noche anterior, y ser la persona más gloriosa del mundo. Son prendas únicas para una vida exitosa, la esencia de Diesel”. Aquí puedes ver un video del desfile para sumergirte en esta experiencia artística única. Fuente: Publimetro