Desde los clásicos “torpedos” escondidos en la mano hasta mirar de reojo la prueba del compañero, las trampas en las pruebas acompañan las salas de clases desde siempre, sin embargo, el avance de la inteligencia artificial (IA) abrió un nuevo flanco para instituciones académicas: los lentes inteligentes. En Asia Oriental, donde una sola prueba puede marcar el ingreso a una universidad, el futuro laboral e incluso el estatus social de un estudiante, la preocupación ya dejó de ser una hipótesis. Corea del Sur y Taiwán también encendieron las alertas tras detectarse casos de postulantes que usaron este tipo de dispositivos durante exámenes importantes, informó En Corea del Sur, dos personas que rendían una prueba de inglés —cuyos resultados suelen influir en procesos de contratación— quedaron al descubierto el mes pasado por utilizar lentes inteligentes. Según el medio, se trata de los primeros casos reportados en ese país de fraude mediante lentes con inteligencia artificial. Taiwán vivió una situación similar. Un estudiante que postulaba a una prestigiosa facultad de medicina llamó la atención de los supervisores porque miraba de manera extraña durante la evaluación. Tras una revisión, descubrieron que llevaba lentes inteligentes y que la montura emitía calor. Lentes con IA se transforman en un problema Aunque este tipo de trampas no nació ahora, el problema crece a medida que los dispositivos se vuelven más delgados, accesibles y sofisticados. Los lentes con IA ya no parecen un artefacto futurista: avanzan hacia el consumo masivo y pueden operar con modelos de inteligencia artificial conectados, lo que también abre dudas sobre privacidad. Las autoridades ya comenzaron a reaccionar. En China, durante el exigente examen anual de ingreso a la universidad —que reúne a más de 10 millones de aspirantes cada año—, se exigió revisar todas los lentes de los postulantes. En Corea del Sur, la entidad encargada de los exámenes universitarios aseguró a CNN que conversa con el Ministerio de Educación y oficinas locales para reforzar medidas contra este tipo de fraude, aunque los lentes con IA y otros dispositivos electrónicos ya están prohibidos en las salas. Para los expertos, los casos detectados podrían ser apenas una muestra de un fenómeno mayor. “Si bien se están reportando algunos casos, se están produciendo muchos más que no se reportan”, advirtió Thomas Corbin, profesor de la Universidad Deakin, en Australia, quien ha investigado el uso de lentes con IA y otros dispositivos inteligentes en evaluaciones académicas. Corbin fue más allá y comparó este desafío con el impacto que provocó ChatGPT en los ensayos desde 2022. “La IA portátil supone un desafío para los exámenes tan grande como lo fue ChatGPT para los ensayos en 2022, y simplemente no creo que haya ninguna manera real de que podamos tener prácticas de examen confiables en el futuro”, afirmó. Una trampa que te puede dejar entre los mejores El riesgo quedó en evidencia en un experimento realizado en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong. El profesor adjunto Meng Zili, especialista en lentes con inteligencia artificial, probó un dispositivo comercial durante un examen de pregrado de ingeniería eléctrica. Con solo mirar la prueba, los lentes enviaban las preguntas a un modelo de lenguaje de IA, que generaba respuestas y las mostraba en los lentes. El resultado sorprendió incluso a los investigadores: el puntaje obtenido con el dispositivo habría ubicado al usuario entre los cinco mejores de una clase de más de 100 alumnos. “Tras realizar el experimento, surge la pregunta de cuánto conocimiento necesitan memorizar realmente los estudiantes para los exámenes, en comparación con si deberíamos permitirles usar la IA durante la evaluación, dado a lo que la IA es capaz de hacer actualmente”, planteó Meng. Para Zhang Jun, profesor de ingeniería eléctrica en la misma universidad, el desafío ya no pasa solo por impedir trampas, sino por repensar la educación. “La verdadera cuestión es con qué rapidez podemos repensar y adaptar nuestro sistema educativo: cómo cambiamos la forma en que enseñamos y cómo evaluamos a los estudiantes”, sostuvo. En esa línea, Kong Siu Cheung, de la Universidad de Educación de Hong Kong, llamó a no demonizar la tecnología, sino a enseñar a usarla sin depender de ella. “Debemos usar la tecnología. Debemos usar la IA. No debemos limitarnos a decir que hay que evitarla, que hay que dejar de usarla… En resumen: no delegues tu capacidad de pensamiento”, afirmó. Fuente: biobiochile.cl
El docente del Colegio Alicante del Valle se hizo viral por sus interpretaciones junto a estudiantes de cuarto básico. Detrás de los videos hay una metodología que busca conectar a los niños con la música, sus familias y el aprendizaje. Las imágenes de estudiantes interpretando clásicos como Enjoy The Silence de Depeche Mode junto a su profesor de música sorprendieron a miles de usuarios en redes sociales. Detrás de esos videos virales está José Bello, docente del Colegio Alicante del Valle de Puente Alto, quien ha convertido la música en una poderosa herramienta educativa dentro de la sala de clases. Su vínculo con la música comenzó desde muy pequeño. Recuerda que en las reuniones familiares siempre había alguien cantando o tocando guitarra, especialmente sus tíos, quienes despertaron en él el deseo de seguir el mismo camino. Con el tiempo comenzó a practicar guitarra, participó en actividades musicales de la iglesia y más tarde formó distintas bandas durante su etapa escolar, explorando estilos como el rock, el punk y la música latinoamericana. Aunque reconoce que inicialmente eligió estudiar pedagogía en música buscando una profesión ligada a su pasión y que le entregara estabilidad laboral, asegura que con los años descubrió que aquella intuición terminó convirtiéndose en una verdadera vocación. Música que une generaciones Uno de los aspectos que más llama la atención de sus clases es la selección de canciones. Lejos de elegir cualquier éxito popular, Bello adapta cuidadosamente el repertorio según la edad de los estudiantes y prioriza canciones que permitan generar experiencias significativas. En ese contexto, artistas como Los Prisioneros, Los Bunkers o bandas internacionales como Depeche Mode aparecen frecuentemente en sus clases. Según explica, estas canciones tienen la capacidad de conectar a los niños con sus familias, ya que muchos padres conocen esos temas y terminan compartiendo conversaciones y experiencias musicales con sus hijos en casa. “Cuando una canción despierta entusiasmo en el profesor, esa misma energía se transmite a los estudiantes”, comenta. Para él, enseñar música también implica compartir aquellas canciones que considera valiosas y que le gustaría que las nuevas generaciones conocieran. José Bello destaca que las interpretaciones colectivas permiten desarrollar múltiples habilidades al mismo tiempo. Mientras tocan instrumentos como el metalófono o participan en una presentación grupal, los estudiantes deben escuchar atentamente, coordinarse con sus compañeros, memorizar, analizar y crear. A su juicio, este tipo de actividades resulta especialmente relevante en una época marcada por la sobreestimulación de las pantallas. La práctica musical ofrece espacios de concentración, creatividad y colaboración que ayudan a fortalecer distintas capacidades cognitivas y sociales. Por eso, tras la repercusión que han tenido sus videos, el docente recomienda que los profesores se atrevan a innovar dentro del aula. Considera que los estudiantes de hoy necesitan acceder a los contenidos mediante experiencias más dinámicas y multimediales, donde la música, las imágenes y la participación activa complementen los métodos tradicionales de enseñanza. El nacimiento de “Tun Tun Pan” Además de su trabajo como profesor, Bello desarrolla un proyecto de música infantil llamado Tun Tun Pan, junto a su amigo de toda la vida, Mauricio Platoni. La iniciativa ya cuenta con su primera canción, titulada “ GÜENDALINA “, inspirada en la canción tradicional italiana “Guendalina amore mio”. Güendalina relata la historia de amor de dos patitos y que ha tenido una positiva recepción entre los niños. El objetivo del proyecto es fomentar la imaginación y la creatividad a través de canciones con un enfoque más orgánico y cercano. “Sentimos que mucha de la música infantil actual se ha vuelto demasiado artificial. Queremos ofrecer algo más humano y auténtico para los niños”, explica. Actualmente trabajan en nuevas composiciones y videos, entre ellos una canción que abordará de manera sensible y adecuada un tema tan complejo como la muerte y como sobrellevarlo con los más pequeños del hogar. Mientras sus videos continúan acumulando reproducciones en redes sociales, José Bello sigue convencido de que la música puede ser mucho más que una asignatura: una herramienta para aprender, crear vínculos y desarrollar habilidades que acompañarán a los estudiantes durante toda la vida. Fuente: portalpuentealto.cl
Cuando se habla de matemáticas, la discusión suele centrarse en notas, pruebas y resultados académicos. Sin embargo, especialistas advierten que las dificultades en esta área pueden tener consecuencias más profundas, afectando habilidades esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana, los estudios y el futuro laboral. María Jesús Forteza, especialista de Ziemax, explica que las matemáticas no deben entenderse únicamente como la capacidad de resolver operaciones o aplicar fórmulas, sino como una herramienta para desarrollar competencias asociadas al pensamiento crítico. “Las matemáticas constituyen una oportunidad para desarrollar habilidades fundamentales como analizar información, identificar patrones, evaluar alternativas y fundamentar decisiones”, señala. Según la experta, uno de los principales desafíos que enfrentan hoy los estudiantes es la diferencia entre ejecutar procedimientos aprendidos y comprender realmente cómo abordar una situación nueva. En muchos casos, los alumnos logran resolver ejercicios conocidos, pero presentan dificultades cuando deben analizar un problema, seleccionar estrategias o justificar sus respuestas. “Existe una brecha entre aplicar una fórmula y comprender cuándo, cómo y por qué utilizarla”, afirma. Esta situación responde a diversos factores. Entre ellos, las interrupciones de aprendizaje acumuladas durante los últimos años, la disminución de espacios para desarrollar razonamiento profundo y modelos educativos que históricamente han privilegiado la respuesta correcta por sobre los procesos de análisis, reflexión y argumentación. A ello se suma un aspecto menos visible, pero igualmente relevante: el componente emocional del aprendizaje. Resolver problemas implica enfrentarse a la incertidumbre, equivocarse y perseverar frente a la dificultad. Cuando los estudiantes no cuentan con herramientas para gestionar la frustración, es más probable que abandonen rápidamente los desafíos o eviten situaciones que consideran complejas. “Resulta fundamental considerar la confianza en las propias capacidades, la disposición a equivocarse y la perseverancia frente a los desafíos, porque son elementos tan relevantes como los contenidos matemáticos mismos”, sostiene Forteza. Diversos organismos internacionales han advertido que las brechas en razonamiento matemático pueden impactar el desarrollo de competencias fundamentales para el siglo XXI, entre ellas el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver situaciones nuevas. Frente a este escenario, los expertos coinciden en que el desafío no pasa únicamente por reforzar contenidos, sino por transformar la forma en que se enseñan las matemáticas. Para ello, recomiendan generar oportunidades sistemáticas para que los estudiantes expliquen sus ideas, comparen estrategias, analicen errores y enfrenten desafíos que no tengan una única respuesta posible. Asimismo, destacan la importancia de vincular los aprendizajes con situaciones reales y cercanas a su experiencia, favoreciendo una comprensión más profunda y significativa. “La argumentación debe ocupar un lugar central dentro de la enseñanza. No basta con que un estudiante llegue a una respuesta; es igualmente importante que pueda explicar cómo llegó a ella, qué elementos consideró y por qué tomó determinadas decisiones”, explica la especialista. Preguntas tan simples como “¿cómo llegaste a ese resultado?”, “¿qué observaste para resolverlo?” o “¿por qué elegiste esa estrategia?” permiten desarrollar habilidades de reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje y fortalecer el razonamiento. “La evidencia muestra que las metodologías centradas en la resolución de problemas, la metacognición y la discusión matemática permiten mejorar significativamente el razonamiento y la comprensión profunda de los conceptos. Más que enseñar únicamente procedimientos, el desafío actual es enseñar a pensar matemáticamente”, concluye Forteza. Fuente: Publimetro
La educación chilena está experimentando un proceso de transformación en respuesta a nuevos desafíos sociales, tecnológicos y culturales. Actualmente, los establecimientos educativos buscan no solo mejorar los resultados académicos, sino también construir comunidades más integrales, fortalecer el bienestar socioemocional y preparar a los estudiantes para desenvolverse en entornos cambiantes. Expertos coinciden en que el enfoque ha evolucionado hacia la generación de experiencias de aprendizaje más significativas, humanas y conectadas con las necesidades reales de las comunidades educativas. Según Cristian Gúmera, director de Productos de Santillana Chile, Estamos viendo una evolución profunda en la manera de entender la educación. Hoy los colegios buscan proyectos educativos más integrales, donde innovación, convivencia y bienestar cohabiten de manera articulada. En este contexto, se destacan algunas tendencias que están redefiniendo el panorama educativo en Chile: La convivencia escolar y bienestar socioemocional como parte fundamental del proceso educativo: La convivencia escolar se ha vuelto esencial para el aprendizaje, priorizando el bienestar emocional, la participación y el sentido de pertenencia. Programas orientados a fortalecer la cultura escolar abordan desafíos como la salud mental, la resolución de conflictos y la creación de entornos seguros. Se promueven habilidades como la empatía, la autorregulación y la resiliencia. Inteligencia Artificial enfocada en el pensamiento crítico: La IA en educación busca promover el razonamiento a través de herramientas pedagógicas que fomenten la reflexión. Modelos como Compartir o Sumun buscan integrar inteligencia digital y herramientas para el desarrollo integral de los estudiantes. Menos pantallas y más tecnología centrada en el aprendizaje: Se destaca la importancia de utilizar la tecnología para aportar valor real al proceso educativo, permitiendo una enseñanza personalizada y oportuna. La trazabilidad de los aprendizajes y el análisis de datos son clave para comprender mejor las necesidades de los estudiantes. Lectoescritura y comunicación como habilidades transversales: La comprensión lectora y la capacidad comunicativa son competencias fundamentales en todas las áreas del aprendizaje. Estas habilidades son esenciales en un contexto global donde la sobreinformación es una realidad. Culturas educativas más integrales: Los establecimientos buscan actualizar sus proyectos educativos para responder a nuevas expectativas sociales y tecnológicas. Se promueven culturas escolares coherentes, participativas y sostenibles que integren innovación, convivencia, bienestar y desarrollo académico. En medio de esta transformación educativa, surge SUMUN, un ecosistema desarrollado por Santillana que refleja las nuevas tendencias del aprendizaje en Chile. SUMUN se basa en tres pilares: Inteligencia Digital, Menos Pantallas Más Tecnología y Cultura de la Evolución. Este ecosistema promueve el desarrollo socioemocional como parte esencial del proceso educativo. Cristian Gúmera destaca que Las soluciones educativas más innovadoras son aquellas que logran equilibrar tecnología, acompañamiento humano y propósito pedagógico. Hoy las comunidades escolares buscan herramientas que no solo digitalicen procesos, sino que ayuden a construir mejores experiencias de aprendizaje y culturas educativas más sólidas. Fuente: Publimetro
Este sábado se concreto el cambio al horario de invierno, retrasando los relojes en una hora. Aunque para muchos adultos puede parecer un ajuste menor, en las familias con niños este tipo de modificaciones suele vivirse de forma distinta. En medio de rutinas escolares, horarios exigentes y cansancio acumulado, cualquier alteración puede impactar más de lo esperado en el día a día. En la infancia, los horarios no son solo organización: son parte de la estabilidad emocional. Dormir, comer y realizar actividades a horas predecibles ayuda a los niños a sentirse seguros y a regular mejor su energía y sus emociones. Por eso, cuando estos ritmos cambian, incluso levemente, el proceso de adaptación puede ser más desafiante.“ Los niños no siempre logran expresar que están cansados o desajustados. Muchas veces lo que aparece es irritabilidad, mayor sensibilidad o conductas que los adultos interpretan como ‘desobediencia’, cuando en realidad hay un malestar detrás ”, explica la Dra. Labbé, psiquiatra infanto juvenil y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue. Durante los primeros días tras el cambio de hora, es esperable observar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o mayor somnolencia durante el día. A esto se pueden sumar cambios en el ánimo, como mayor frustración, llanto fácil o menor tolerancia a los cambios. “ También puede haber un impacto en la atención y en la capacidad de concentración, lo que a veces se traduce en un peor rendimiento escolar o mayor inquietud en clases, especialmente en los primeros días”, agrega la especialista. El impacto no es igual para todos. Niños más pequeños, aquellos con rutinas muy estructuradas o con dificultades previas de sueño pueden requerir más tiempo para adaptarse. Asimismo, en niños dentro del espectro autista, donde la predictibilidad es clave, estos cambios pueden generar mayor desregulación emocional o conductual. “ En estos casos, anticipar lo que va a pasar, explicar los cambios con tiempo y acompañar con mayor contención puede marcar una gran diferencia en cómo los niños enfrentan la transición ”, señala la Dra. Labbé. Frente a este escenario, los especialistas recomiendan facilitar la adaptación con medidas simples: mantener horarios consistentes, reducir la exposición a pantallas antes de dormir, y aprovechar la luz natural durante la mañana para ayudar a regular el ciclo de sueño. “ Más que hacer cambios bruscos, lo ideal es ajustar las rutinas de forma gradual y sostener hábitos que den seguridad. La repetición y la consistencia son clave para que los niños logren adaptarse ”, explica. Si bien la mayoría de los niños se ajusta en pocos días, es importante estar atentos a ciertas señales. Cuando las dificultades para dormir se prolongan, el cansancio es persistente o los cambios en el ánimo afectan el funcionamiento diario, puede ser necesario consultar. “ Un buen indicador es observar si el niño logra recuperar su energía y su ánimo habitual con el paso de los días. Si eso no ocurre, o si el malestar va en aumento, es importante pedir orientación profesional”, advierte la psiquiatra. En un escenario donde el descanso es fundamental para el desarrollo, este cambio de hora también puede ser una oportunidad para mirar las rutinas familiares con mayor atención. Acompañar, anticipar y ajustar las expectativas durante estos días puede ayudar a que la transición sea más amable, tanto para los niños como para sus cuidadores.
Desde los clásicos “torpedos” escondidos en la mano hasta mirar de reojo la prueba del compañero, las trampas en las pruebas acompañan las salas de clases desde siempre, sin embargo, el avance de la inteligencia artificial (IA) abrió un nuevo flanco para instituciones académicas: los lentes inteligentes. En Asia Oriental, donde una sola prueba puede marcar el ingreso a una universidad, el futuro laboral e incluso el estatus social de un estudiante, la preocupación ya dejó de ser una hipótesis. Corea del Sur y Taiwán también encendieron las alertas tras detectarse casos de postulantes que usaron este tipo de dispositivos durante exámenes importantes, informó En Corea del Sur, dos personas que rendían una prueba de inglés —cuyos resultados suelen influir en procesos de contratación— quedaron al descubierto el mes pasado por utilizar lentes inteligentes. Según el medio, se trata de los primeros casos reportados en ese país de fraude mediante lentes con inteligencia artificial. Taiwán vivió una situación similar. Un estudiante que postulaba a una prestigiosa facultad de medicina llamó la atención de los supervisores porque miraba de manera extraña durante la evaluación. Tras una revisión, descubrieron que llevaba lentes inteligentes y que la montura emitía calor. Lentes con IA se transforman en un problema Aunque este tipo de trampas no nació ahora, el problema crece a medida que los dispositivos se vuelven más delgados, accesibles y sofisticados. Los lentes con IA ya no parecen un artefacto futurista: avanzan hacia el consumo masivo y pueden operar con modelos de inteligencia artificial conectados, lo que también abre dudas sobre privacidad. Las autoridades ya comenzaron a reaccionar. En China, durante el exigente examen anual de ingreso a la universidad —que reúne a más de 10 millones de aspirantes cada año—, se exigió revisar todas los lentes de los postulantes. En Corea del Sur, la entidad encargada de los exámenes universitarios aseguró a CNN que conversa con el Ministerio de Educación y oficinas locales para reforzar medidas contra este tipo de fraude, aunque los lentes con IA y otros dispositivos electrónicos ya están prohibidos en las salas. Para los expertos, los casos detectados podrían ser apenas una muestra de un fenómeno mayor. “Si bien se están reportando algunos casos, se están produciendo muchos más que no se reportan”, advirtió Thomas Corbin, profesor de la Universidad Deakin, en Australia, quien ha investigado el uso de lentes con IA y otros dispositivos inteligentes en evaluaciones académicas. Corbin fue más allá y comparó este desafío con el impacto que provocó ChatGPT en los ensayos desde 2022. “La IA portátil supone un desafío para los exámenes tan grande como lo fue ChatGPT para los ensayos en 2022, y simplemente no creo que haya ninguna manera real de que podamos tener prácticas de examen confiables en el futuro”, afirmó. Una trampa que te puede dejar entre los mejores El riesgo quedó en evidencia en un experimento realizado en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong. El profesor adjunto Meng Zili, especialista en lentes con inteligencia artificial, probó un dispositivo comercial durante un examen de pregrado de ingeniería eléctrica. Con solo mirar la prueba, los lentes enviaban las preguntas a un modelo de lenguaje de IA, que generaba respuestas y las mostraba en los lentes. El resultado sorprendió incluso a los investigadores: el puntaje obtenido con el dispositivo habría ubicado al usuario entre los cinco mejores de una clase de más de 100 alumnos. “Tras realizar el experimento, surge la pregunta de cuánto conocimiento necesitan memorizar realmente los estudiantes para los exámenes, en comparación con si deberíamos permitirles usar la IA durante la evaluación, dado a lo que la IA es capaz de hacer actualmente”, planteó Meng. Para Zhang Jun, profesor de ingeniería eléctrica en la misma universidad, el desafío ya no pasa solo por impedir trampas, sino por repensar la educación. “La verdadera cuestión es con qué rapidez podemos repensar y adaptar nuestro sistema educativo: cómo cambiamos la forma en que enseñamos y cómo evaluamos a los estudiantes”, sostuvo. En esa línea, Kong Siu Cheung, de la Universidad de Educación de Hong Kong, llamó a no demonizar la tecnología, sino a enseñar a usarla sin depender de ella. “Debemos usar la tecnología. Debemos usar la IA. No debemos limitarnos a decir que hay que evitarla, que hay que dejar de usarla… En resumen: no delegues tu capacidad de pensamiento”, afirmó. Fuente: biobiochile.cl
El docente del Colegio Alicante del Valle se hizo viral por sus interpretaciones junto a estudiantes de cuarto básico. Detrás de los videos hay una metodología que busca conectar a los niños con la música, sus familias y el aprendizaje. Las imágenes de estudiantes interpretando clásicos como Enjoy The Silence de Depeche Mode junto a su profesor de música sorprendieron a miles de usuarios en redes sociales. Detrás de esos videos virales está José Bello, docente del Colegio Alicante del Valle de Puente Alto, quien ha convertido la música en una poderosa herramienta educativa dentro de la sala de clases. Su vínculo con la música comenzó desde muy pequeño. Recuerda que en las reuniones familiares siempre había alguien cantando o tocando guitarra, especialmente sus tíos, quienes despertaron en él el deseo de seguir el mismo camino. Con el tiempo comenzó a practicar guitarra, participó en actividades musicales de la iglesia y más tarde formó distintas bandas durante su etapa escolar, explorando estilos como el rock, el punk y la música latinoamericana. Aunque reconoce que inicialmente eligió estudiar pedagogía en música buscando una profesión ligada a su pasión y que le entregara estabilidad laboral, asegura que con los años descubrió que aquella intuición terminó convirtiéndose en una verdadera vocación. Música que une generaciones Uno de los aspectos que más llama la atención de sus clases es la selección de canciones. Lejos de elegir cualquier éxito popular, Bello adapta cuidadosamente el repertorio según la edad de los estudiantes y prioriza canciones que permitan generar experiencias significativas. En ese contexto, artistas como Los Prisioneros, Los Bunkers o bandas internacionales como Depeche Mode aparecen frecuentemente en sus clases. Según explica, estas canciones tienen la capacidad de conectar a los niños con sus familias, ya que muchos padres conocen esos temas y terminan compartiendo conversaciones y experiencias musicales con sus hijos en casa. “Cuando una canción despierta entusiasmo en el profesor, esa misma energía se transmite a los estudiantes”, comenta. Para él, enseñar música también implica compartir aquellas canciones que considera valiosas y que le gustaría que las nuevas generaciones conocieran. José Bello destaca que las interpretaciones colectivas permiten desarrollar múltiples habilidades al mismo tiempo. Mientras tocan instrumentos como el metalófono o participan en una presentación grupal, los estudiantes deben escuchar atentamente, coordinarse con sus compañeros, memorizar, analizar y crear. A su juicio, este tipo de actividades resulta especialmente relevante en una época marcada por la sobreestimulación de las pantallas. La práctica musical ofrece espacios de concentración, creatividad y colaboración que ayudan a fortalecer distintas capacidades cognitivas y sociales. Por eso, tras la repercusión que han tenido sus videos, el docente recomienda que los profesores se atrevan a innovar dentro del aula. Considera que los estudiantes de hoy necesitan acceder a los contenidos mediante experiencias más dinámicas y multimediales, donde la música, las imágenes y la participación activa complementen los métodos tradicionales de enseñanza. El nacimiento de “Tun Tun Pan” Además de su trabajo como profesor, Bello desarrolla un proyecto de música infantil llamado Tun Tun Pan, junto a su amigo de toda la vida, Mauricio Platoni. La iniciativa ya cuenta con su primera canción, titulada “ GÜENDALINA “, inspirada en la canción tradicional italiana “Guendalina amore mio”. Güendalina relata la historia de amor de dos patitos y que ha tenido una positiva recepción entre los niños. El objetivo del proyecto es fomentar la imaginación y la creatividad a través de canciones con un enfoque más orgánico y cercano. “Sentimos que mucha de la música infantil actual se ha vuelto demasiado artificial. Queremos ofrecer algo más humano y auténtico para los niños”, explica. Actualmente trabajan en nuevas composiciones y videos, entre ellos una canción que abordará de manera sensible y adecuada un tema tan complejo como la muerte y como sobrellevarlo con los más pequeños del hogar. Mientras sus videos continúan acumulando reproducciones en redes sociales, José Bello sigue convencido de que la música puede ser mucho más que una asignatura: una herramienta para aprender, crear vínculos y desarrollar habilidades que acompañarán a los estudiantes durante toda la vida. Fuente: portalpuentealto.cl
Cuando se habla de matemáticas, la discusión suele centrarse en notas, pruebas y resultados académicos. Sin embargo, especialistas advierten que las dificultades en esta área pueden tener consecuencias más profundas, afectando habilidades esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana, los estudios y el futuro laboral. María Jesús Forteza, especialista de Ziemax, explica que las matemáticas no deben entenderse únicamente como la capacidad de resolver operaciones o aplicar fórmulas, sino como una herramienta para desarrollar competencias asociadas al pensamiento crítico. “Las matemáticas constituyen una oportunidad para desarrollar habilidades fundamentales como analizar información, identificar patrones, evaluar alternativas y fundamentar decisiones”, señala. Según la experta, uno de los principales desafíos que enfrentan hoy los estudiantes es la diferencia entre ejecutar procedimientos aprendidos y comprender realmente cómo abordar una situación nueva. En muchos casos, los alumnos logran resolver ejercicios conocidos, pero presentan dificultades cuando deben analizar un problema, seleccionar estrategias o justificar sus respuestas. “Existe una brecha entre aplicar una fórmula y comprender cuándo, cómo y por qué utilizarla”, afirma. Esta situación responde a diversos factores. Entre ellos, las interrupciones de aprendizaje acumuladas durante los últimos años, la disminución de espacios para desarrollar razonamiento profundo y modelos educativos que históricamente han privilegiado la respuesta correcta por sobre los procesos de análisis, reflexión y argumentación. A ello se suma un aspecto menos visible, pero igualmente relevante: el componente emocional del aprendizaje. Resolver problemas implica enfrentarse a la incertidumbre, equivocarse y perseverar frente a la dificultad. Cuando los estudiantes no cuentan con herramientas para gestionar la frustración, es más probable que abandonen rápidamente los desafíos o eviten situaciones que consideran complejas. “Resulta fundamental considerar la confianza en las propias capacidades, la disposición a equivocarse y la perseverancia frente a los desafíos, porque son elementos tan relevantes como los contenidos matemáticos mismos”, sostiene Forteza. Diversos organismos internacionales han advertido que las brechas en razonamiento matemático pueden impactar el desarrollo de competencias fundamentales para el siglo XXI, entre ellas el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver situaciones nuevas. Frente a este escenario, los expertos coinciden en que el desafío no pasa únicamente por reforzar contenidos, sino por transformar la forma en que se enseñan las matemáticas. Para ello, recomiendan generar oportunidades sistemáticas para que los estudiantes expliquen sus ideas, comparen estrategias, analicen errores y enfrenten desafíos que no tengan una única respuesta posible. Asimismo, destacan la importancia de vincular los aprendizajes con situaciones reales y cercanas a su experiencia, favoreciendo una comprensión más profunda y significativa. “La argumentación debe ocupar un lugar central dentro de la enseñanza. No basta con que un estudiante llegue a una respuesta; es igualmente importante que pueda explicar cómo llegó a ella, qué elementos consideró y por qué tomó determinadas decisiones”, explica la especialista. Preguntas tan simples como “¿cómo llegaste a ese resultado?”, “¿qué observaste para resolverlo?” o “¿por qué elegiste esa estrategia?” permiten desarrollar habilidades de reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje y fortalecer el razonamiento. “La evidencia muestra que las metodologías centradas en la resolución de problemas, la metacognición y la discusión matemática permiten mejorar significativamente el razonamiento y la comprensión profunda de los conceptos. Más que enseñar únicamente procedimientos, el desafío actual es enseñar a pensar matemáticamente”, concluye Forteza. Fuente: Publimetro
La educación chilena está experimentando un proceso de transformación en respuesta a nuevos desafíos sociales, tecnológicos y culturales. Actualmente, los establecimientos educativos buscan no solo mejorar los resultados académicos, sino también construir comunidades más integrales, fortalecer el bienestar socioemocional y preparar a los estudiantes para desenvolverse en entornos cambiantes. Expertos coinciden en que el enfoque ha evolucionado hacia la generación de experiencias de aprendizaje más significativas, humanas y conectadas con las necesidades reales de las comunidades educativas. Según Cristian Gúmera, director de Productos de Santillana Chile, Estamos viendo una evolución profunda en la manera de entender la educación. Hoy los colegios buscan proyectos educativos más integrales, donde innovación, convivencia y bienestar cohabiten de manera articulada. En este contexto, se destacan algunas tendencias que están redefiniendo el panorama educativo en Chile: La convivencia escolar y bienestar socioemocional como parte fundamental del proceso educativo: La convivencia escolar se ha vuelto esencial para el aprendizaje, priorizando el bienestar emocional, la participación y el sentido de pertenencia. Programas orientados a fortalecer la cultura escolar abordan desafíos como la salud mental, la resolución de conflictos y la creación de entornos seguros. Se promueven habilidades como la empatía, la autorregulación y la resiliencia. Inteligencia Artificial enfocada en el pensamiento crítico: La IA en educación busca promover el razonamiento a través de herramientas pedagógicas que fomenten la reflexión. Modelos como Compartir o Sumun buscan integrar inteligencia digital y herramientas para el desarrollo integral de los estudiantes. Menos pantallas y más tecnología centrada en el aprendizaje: Se destaca la importancia de utilizar la tecnología para aportar valor real al proceso educativo, permitiendo una enseñanza personalizada y oportuna. La trazabilidad de los aprendizajes y el análisis de datos son clave para comprender mejor las necesidades de los estudiantes. Lectoescritura y comunicación como habilidades transversales: La comprensión lectora y la capacidad comunicativa son competencias fundamentales en todas las áreas del aprendizaje. Estas habilidades son esenciales en un contexto global donde la sobreinformación es una realidad. Culturas educativas más integrales: Los establecimientos buscan actualizar sus proyectos educativos para responder a nuevas expectativas sociales y tecnológicas. Se promueven culturas escolares coherentes, participativas y sostenibles que integren innovación, convivencia, bienestar y desarrollo académico. En medio de esta transformación educativa, surge SUMUN, un ecosistema desarrollado por Santillana que refleja las nuevas tendencias del aprendizaje en Chile. SUMUN se basa en tres pilares: Inteligencia Digital, Menos Pantallas Más Tecnología y Cultura de la Evolución. Este ecosistema promueve el desarrollo socioemocional como parte esencial del proceso educativo. Cristian Gúmera destaca que Las soluciones educativas más innovadoras son aquellas que logran equilibrar tecnología, acompañamiento humano y propósito pedagógico. Hoy las comunidades escolares buscan herramientas que no solo digitalicen procesos, sino que ayuden a construir mejores experiencias de aprendizaje y culturas educativas más sólidas. Fuente: Publimetro
Este sábado se concreto el cambio al horario de invierno, retrasando los relojes en una hora. Aunque para muchos adultos puede parecer un ajuste menor, en las familias con niños este tipo de modificaciones suele vivirse de forma distinta. En medio de rutinas escolares, horarios exigentes y cansancio acumulado, cualquier alteración puede impactar más de lo esperado en el día a día. En la infancia, los horarios no son solo organización: son parte de la estabilidad emocional. Dormir, comer y realizar actividades a horas predecibles ayuda a los niños a sentirse seguros y a regular mejor su energía y sus emociones. Por eso, cuando estos ritmos cambian, incluso levemente, el proceso de adaptación puede ser más desafiante.“ Los niños no siempre logran expresar que están cansados o desajustados. Muchas veces lo que aparece es irritabilidad, mayor sensibilidad o conductas que los adultos interpretan como ‘desobediencia’, cuando en realidad hay un malestar detrás ”, explica la Dra. Labbé, psiquiatra infanto juvenil y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue. Durante los primeros días tras el cambio de hora, es esperable observar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o mayor somnolencia durante el día. A esto se pueden sumar cambios en el ánimo, como mayor frustración, llanto fácil o menor tolerancia a los cambios. “ También puede haber un impacto en la atención y en la capacidad de concentración, lo que a veces se traduce en un peor rendimiento escolar o mayor inquietud en clases, especialmente en los primeros días”, agrega la especialista. El impacto no es igual para todos. Niños más pequeños, aquellos con rutinas muy estructuradas o con dificultades previas de sueño pueden requerir más tiempo para adaptarse. Asimismo, en niños dentro del espectro autista, donde la predictibilidad es clave, estos cambios pueden generar mayor desregulación emocional o conductual. “ En estos casos, anticipar lo que va a pasar, explicar los cambios con tiempo y acompañar con mayor contención puede marcar una gran diferencia en cómo los niños enfrentan la transición ”, señala la Dra. Labbé. Frente a este escenario, los especialistas recomiendan facilitar la adaptación con medidas simples: mantener horarios consistentes, reducir la exposición a pantallas antes de dormir, y aprovechar la luz natural durante la mañana para ayudar a regular el ciclo de sueño. “ Más que hacer cambios bruscos, lo ideal es ajustar las rutinas de forma gradual y sostener hábitos que den seguridad. La repetición y la consistencia son clave para que los niños logren adaptarse ”, explica. Si bien la mayoría de los niños se ajusta en pocos días, es importante estar atentos a ciertas señales. Cuando las dificultades para dormir se prolongan, el cansancio es persistente o los cambios en el ánimo afectan el funcionamiento diario, puede ser necesario consultar. “ Un buen indicador es observar si el niño logra recuperar su energía y su ánimo habitual con el paso de los días. Si eso no ocurre, o si el malestar va en aumento, es importante pedir orientación profesional”, advierte la psiquiatra. En un escenario donde el descanso es fundamental para el desarrollo, este cambio de hora también puede ser una oportunidad para mirar las rutinas familiares con mayor atención. Acompañar, anticipar y ajustar las expectativas durante estos días puede ayudar a que la transición sea más amable, tanto para los niños como para sus cuidadores.